17.4.18

Los caixonets d'almoines

Los caixonets d'almoines

Por Edgardo Civallero

Un caixonet d'almoines es una pequeña caja que, como el vocablo catalán indica, sirve para recoger las limosnas en la iglesia. A finales del siglo XII, el Papa Inocencio III permitió que se colocasen tales artilugios en los templos para que los fieles pudiesen realizar allí sus ofrendas, buscando el perdón de sus pecados o la limpieza de sus conciencias.

La presencia de este tipo de cajas ("cepillos") se multiplicó a partir del siglo XVI, cuando el Concilio de Trento (1545-1563) ratificó la existencia del Purgatorio (idea que, por cierto, negaron los Reformistas): un espacio al que iban a dar aquellas almas que cargaban con pecados leves, y en el que sufrían las mismas penas del Infierno, pero no eternamente, sino hasta lograr su purificación. El Concilio concluyó que aquellos que iban allí después de morir necesitaban de las buenas obras de los fieles, que solían traducirse en limosnas que los capellanes decían destinar a oraciones y misas por los que purgaba sus penas. "Salvar las ánimas del Purgatorio" ―en realidad, acortar su estancia en ese limbo― se convirtió, de esa forma, en un acto que ponía a prueba la fe (y, en general, el bolsillo) de los creyentes y que ayudaba, de paso, a la economía eclesiástica.

Los caixonets d'almoines
Por entonces, en Cataluña los caixonets d'almoines eran de madera policromada. Como el resto de cajones de limosnas de la península Ibérica, estaban provistos de una agarradera en la parte posterior que permitía acercarlos a los fieles durante la misa, y una ranura en la tapa superior para introducir las monedas, y un cerrojo que solo podía abrir el capellán. Pero, a diferencia de muchos otros, contaban con un panel frontal.

En ese panel destacaba una imagen que invitaba a realizar el donativo. En buena parte de los casos, se trataba de un relieve pintado en vivos colores, que representaba el alma de un difunto (o las de varios) purgando sus pecados, generalmente envueltos en llamas.

Los caixonets d'almoines
En el Museo Frederic Marès de Barcelona se conserva una colección de caixonets catalanes que, si bien datan del siglo XVIII, mantienen una visible influencia de las ideas del Barroco. Las representaciones resultan visualmente intensas, y muestran sin ambages la mortificación del espíritu mediante el fuego. La imagen no necesitaba mayores explicaciones: para cuando el Concilio de Trento apostó por promocionar el Purgatorio ya había en Cataluña una larga tradición sobre el tema.

A partir del siglo XIX, los cepillos catalanes cambiaron la temática de sus diseños, o bien perdieron su panel frontal decorado. Colecciones como las amasadas por el escultor catalán Frederic Marès (que, si bien rozó el expolio del patrimonio artístico religioso, donó la suya a la ciudad de Barcelona en 1944) permiten echar la vista atrás y recuperar elementos artísticos como los caixonets. Y revisar, al mismo tiempo, periodos particulares de la historia social y religiosa de España.

Sitio web. Cepillos de limosnas. Museu Frederic Marès.
Video. Els caixonets d'almoina i la idea del purgatori. Art Endins, 9.

Imágenes: Caixonets d'almoines en el Museo Frederic Marès. Art Endins.